PIEZA DEL MES:
BOTELLA DE GASEOSA DE “BOLINDRE”
Botella de
Bola procedente de la fábrica de gaseosas que existió en Garrovillas de
Alconétar desde el año 1943 al 1956. Fue fundada por Dalmacio Gómez Breña y
estuvo ubicada en la c/ Ramón y Cajal, núm. 50.
Para la elaboración
de las gaseosas se utilizaba agua, edulcorantes con esencias de frutas y gas
carbónico (dióxido de carbono). La mezcla se hacía mediante una máquina manual
llamada saturadora. El consumo era local y no hay constancia de que se
distribuyera por los pueblos cercanos. Este tipo de botella fue patentado por
el fabricante británico Hiram Codd en 1872. Su ventaja consistía en que la
botella de gaseosa quedaba cerrada en el momento en que terminaba de llenarse.
El sistema de cierre es muy simple y eficaz, pues es nada más que una bola de
cristal del tamaño de una canica (bolindre), alojada en la parte superior de la
botella y que, una vez llenada esta, se mantenía en el gollete del cuello en
contacto con una arandela de goma debido a la presión que el gas carbónico
ejercía sobre ella. Entre sus desventajas se encontraban el tener que ser
lavadas a mano, el riesgo de rotura, que era un aliciente malintencionado por
los chavales para obtener una canica de vidrio.
El alto coste
de fabricación pues llevaba tres veces la cantidad de vidrio de otro tipo de
botellas, pero sobre todo la falta de higiene que conllevaba su uso debido a su
sistema de cierre, ya que había que abrirlas empujando la canica hacia el
interior, algo que casi siempre se hacía con el dedo (impensable hoy día). Por
este motivo fueron prohibidas definitivamente por una Orden Ministerial
aprobada el 16 de marzo de 1955 (BOE núm. 81 del 23/03/1955). Hoy son una
rareza ya que su peculiar forma las hacía inservibles para cualquier otro uso
doméstico y en su mayor parte se rompieron. Es posible que esta unidad fuese
fabricada en Barcelona por Juan Vilella, fundador de la Vidriería Barcelonesa.
Texto: Museo
Etnográfico “El Silo” Garrovillas de Alconétar – (Enero 2017)
PARA SABER MÁS.........
LA FABRICA DE GASEOSAS DE
GARROVILLAS DE ALCONETAR
LA ÉPOCA
Fue una más de las actividades
económicas que hubo en Garrovillas de Alconétar y que, como la mayoría de
ellas, desapareció hace ya tiempo. La fábrica de gaseosas se funda por el año
1943 al adquirir Dalmacio Gómez Breña una vieja máquina manual de fabricar
gaseosas (su nombre técnico era el de saturadora). La instala en la parte
posterior de la planta baja de su casa en la calle Ramón y Cajal, núm. SO,
dónde, en la delantera y haciendo chaflán, tiene una tienda de droguería.
EL NEGOCIO
El negocio de las gaseosas, de
temporada, tenía su mayor demanda en los domingos veraniegos, en la feria de
San Juan, en la de San Mateo y en los Toros. En esos días se trabajaba a
destajo pues en las tabernas aumentaba el consumo y se daba el caso de que,
como cada tabernero tenía asignadas sólo dos o tres cajas de docena y media de
envases, estos se agotaban y tenían que ir a la fabrica con los envases vacios
para su rellenado a toda prisa. No había reserva de envases y los que vinieron
con la máquina eran los que había. Los que se rompían no se podían sustituir ya
que no se fabricaban desde hacía unos años atrás.
No tuvo una marca registrada y
todo el mundo las conocía por las gaseosas del Sr. Dalmacio.
EL PROCESO
Para elaborar gaseosas se
necesitaban tres ingredientes: agua, esencias y dióxido de carbono. El agua se
traía de los pozos cercanos, pero tenía que ser de tierra de arena ( del pozo
de Ja Fuente de Santa Rosa, del de Ja Madroña o de la Palazuela). Las esencias
venían de una casa de Salamanca y en principio había que fabricar el jarabe
disolviéndolo en la proporción justa en agua mediante cocción. Luego ya se
compraba elaborado en unos garrafones forrados de madera.
Las esencias eran de
frutas variadas edulcoradas con sacarina. El más demandado era el de limón. El
dióxido de carbono venía en unas botellas de hierro de metro y medio y quince
cm., de diámetro y las traía el Tío Mona en su carro desde la estación de Rio
Tajo.
El proceso de elaboración de las
gaseosas en sí, era bastante sencillo. La máquina saturadora era una compresor
manual que permitía mezclar agua, a la que previamente se le habían añadido los
edulcorantes y esencias, con el dióxido de carbono y envasarla en botellas de
vidrio. La saturadora a primera vista era muy sencilla. Tenía una estructura
central de dónde, por una parte, sobresalía un volante de inercia de unos 60
cm. de diámetro con un asidero para hacerlo girar de forma manual, el eje del
volante estaba integrado en la parte inferior de una bomba, situada en la parte
superior de la estructura, y al girarlo hacía vacío en la misma, sacando el
agua preparada con la esencia y mediante una tubería la
conducía a la válvula mezcladora dónde mediante un grifo se saturaba de dióxido
de carbono; de ahí era conducida por otra tubería a la rellenadora que era una
pequeña jaula dónde se introducían las botellas boca abajo una a una para su
llenado.
Por el año 1952 ya quedaban muy
pocas botellas de bolindres pues se habían dejado de fabricar muchos años antes
por su alto coste en vidrio y también por problemas de higiene en el lavado y
en el uso, por lo que se le acopló a la saturadora un dispositivo para poder
usar y rellenar botellas de platillo mediante el accionamiento de un pedal para
saturar el agua y de una palanca para cerrar el platillo. Al principio, y hasta
que se le cogió el "tranquillo", muchas botellas lo reventaban por
exceso de presión; pero al poco tiempo esto se solucionó.
LAS PERSONAS
En el proceso de fabricación
intervenían cuatro operarios: el hombre que traía las tinajas de agua desde los
pozos en un burro. Una mujer que se dedicaba a lavar y escurrir las botellas
vacías, un operario que ejercía la fuerza motriz moviendo el volante de inercia
que hacía funcionar la bomba de la saturadora y un cuarto operario - el maestro
-, que regulaba la presión de la mezcla y colocaba, llenaba y retiraba cada
botella.
EL FINAL
...... y la actividad, que
abasteció a Garrovillas durante más de una década, cesó por los años 1955 o
1956. La máquina de envasar botellas de platillos la adquirió Sr. Pedro
"Patata" y Sr. Luís "el Carnicero" adquirió otra vieja
máquina; continuaron fabricando gaseosas durante un tiempo hasta que La
Placentina invadió el mercado con precios y calidad más competitivas.
DIBUJO ESQUEMÁTICO DE UNA
SATURADORA ANTIGÜA:
Texto: Museo Etnográfico "El
Silo". Garrovillas de Alconétar (Enero 2017)
Basado en testimonio oral de
Eduardo Arias Rubio